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Interés y atención
El interés:
Motivarse, interesarse, tener el deseo de saber es el primer paso para aprender cualquier cosa. La escuela debe, ante todo, convertirse en un espacio cultural e intelectual estimulante, donde maestros y alumnos se reúnan para disfrutar la vida, aprender unos de otros y contagiarse intereses. Cuando nuestros hijos desarrollan un interés, aprenden todo a través de él. El hijo de un amigo está vivamente interesado en el físico-culturismo y su padre ha aprovechado para interesarlo en el cuidado de la salud, en la nutrición, en la bioquímica, en la física (entender cómo funcionan las palancas musculares), etc. Sin embargo, es muy frecuente encontrar a niños o a jóvenes que no tienen ningún interés y que viven aburridos e indiferentes. Les voy a narrar una historia para enfatizar la importancia de tener un interés:
Lalo tenía nueve años de edad y ya lo habían corrido de dos escuela por <<flojo>> y por <<burro>>. Su padre desesperado le preguntó un día, mientras le reprochaba su falta de interés: <<¿Qué es lo que tú quieres?>>. Y Lalo rápidamente respondió: <<¡Quiero que me compres una pecera!>>. Su padre dudo en complacerlo porque pensaba que no era el momento de cumplir deseos, pero al final accedió y compró la pecera. Lalo era el único responsable de cuidar a los peces y alimentarlos; le gustaba mucho hacerlo, y un buen día se interesó por saber cómo podía lograr que se reprodujeran. Su papá le compró un manual y lo llevó con un experto que los asesoró y lograron reproducir los peces. Después, Lalo se interesó en venderlos y su papá, que era contador, le ayudó a calcular cuál era el costo de cada uno, considerando todos los gastos realizados. Pronto prosperó el negocio y Lalo comenzó a interesarse por otras clases de peces. Cada una planteaba nuevas interrogantes con respecto a su procedencia, hábitos, alimentación. Y <<para no hacer el cuento largo>> les diré que Lalo aprendió biología, ecología, geografía, economía. ¡Y todo gracias a la pecera y al interés de su papá!
Otra historia verdadera es la del gran genio Tomás Alva Edison -inventor del fonógrafo y del foco incandescente, entre otras cosas-, a quien es sabido, su madre lo saco de la escuela cuando estaba en primero de primaria, porque el niño se quejó de aburrimiento, y no lo volvió a mandar. Como el niño estaba interesado en la electricidad, su mamá le montó un laboratorio en su propia casa y lo metió a trabajar en los ferrocarriles donde Edison, siendo niño, por iniciativa propia imprimía a bordo un periódico para que los pasajeros no se aburrieran, lo vendía e invertía las ganancias en su laboratorio… el resto es historia.
La clave para que los niños se desarrollen es que tengan un interés y trabajen en él: ¿Cuál es el de sus hijos?
La Atención:
Este, como los anteriores, es un tema de la mayor importancia. Aunque no dispongo de estadísticas precisas está muy claro que la razón más frecuente por la que un niño es remitido al psicólogo es porque fracasa en la escuela. Existen múltiples razones por las que un niño puede tener un bajo rendimiento escolar: desnutrición, problemas afectivos; déficits auditivos o visuales, problemas de lenguaje; etc. Cualquiera de estas causas puede provocar una incapacidad muy obvia para poner atención, es decir, para concentrarse en lo que se hace, seguir instrucciones y seguir el hilo del discurso del profesor.
Para que los niños aprendan a poner atención es necesario que los padres se intereses en sus hijos desde que nacen y que dialoguen con ellos. Cuando los padres les hablan a sus bebés, éstos mirarán con enorme interés los ojos de sus padres <<como si estuvieran hipnotizados>>. Esta conducta es precursora de la atención. Después, los juegos, los amiguitos, los paseos, continuarán desarrollando dicha habilidad. Las conversaciones y el hecho de pedirle al niño que nos narre sus experiencias cotidianas y de escucharlo, de respetar sus intereses y brindarle apoyo para que los desarrolle, afinará su atención. Esto es lo principal; sin embargo, yo quiero proponerles algunas actividades que refinarán la atención de sus hijos.
Uno de los hombres más brillantes que ha dado el mundo es, sin duda, Leonardo Da Vinci; y yo estoy convencido de que su enorme habilidad para el dibujo fue un factor clave que nutrió su genio. Da Vinci fue artista e inventor y quiso construir, entre otras cosas, máquinas que fueran capaces de volar, y sus diseños tuvieron éxito (lo que le falló en su época fueron los materiales; sin embargo, yo compré en París un pájaro diseñado por Da Vinci que, impulsado por una liga, bate las alas y vuela). Para construir sus <<máquinas voladoras>> lo primero que hizo fue observar cuidadosamente a las aves y dibujar sus movimientos, hasta que llegó a la feliz conclusión de que aire las sustentaba; <<las aves nadan en el aire>>, expresó. Otro gran artista, el escultor inglés Henry Moore solía decir: <<el que no sabe dibujar no ha visto jamás un árbol>>. Claro está que no sólo el dibujo afinará la atención; también la fotografía, la representación teatral, los relatos escritos y en general la creación artística y la investigación científica contribuirán a este desarrollo.
En una ocasión en la que en mi taller infantil de arte trabajaban los niños con arcilla, me decidí a modelar una mano. Cogí una bola de arcilla y me puse a trabajar hasta que logré algo que parecía una mano; sin embargo, algo estaba mal y no estaba seguro de qué era, hasta que me decidí a ver mi propia mano, y entonces descubrí que lo que yo había modelado era una mano de gorila o chimpancé que tiene los cinco dedos alineados en el mismo plano. Yo sabía, en teoría, que sólo el hombre posee una mano con un dedo -el pulgar- relativamente largo y que opone perfectamente a los otros cuatro. Esto yo ya lo sabía. ¡Pero jamás había visto verdaderamente mi mano!
Una recomendación más: si su hijo presenta problemas para poner atención y tiene un rendimiento escolar pobre, lo primero es averiguar las causas, acudiendo de inmediato al pediatra y al psicólogo para lograr un buen diagnóstico. Si fueran necesarias las clases especiales para desarrollar dicha habilidad, le sugiero que busque algún taller de arte o de <<expresión libre>>, donde el niño no sólo desarrollara la atención sino también la creatividad y la capacidad de expresión, al tiempo que crecerá emocionalmente al descubrir su valor como creador. Aunque a veces son necesarias las clases especiales para regularizarse en lecto-escritura,
matemáticas o en otras materias, no es muy sensato que el niño salga de una escuela para entrar a <<otra escuelita>> por la tarde, porque entonces el aburrimiento será mayúsculo y se convertirá en fobia escolar. Pídale creatividad a las personas que trabajan en <<terapias>> o en clases especiales con sus hijos.
Bibliografía Gadea, de Nicolás, Luis. Escuela para Padres y Maestros. Primera Edición. ISBN: 968-499-917-8 México.

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